Sucedió una tarde que llegué de la universidad, no estaban mis padres en casa, tampoco mi hermana Laura ni mi cuñado Leonardo.
Me duché, preparé almuerzo tanto para mi como para el resto, por si llegaban hambrientos de la calle y luego me puse a leer un libro recostada en la cama.
Pasado un buen rato oí pasos y voces. Eran mi hermana y Leo que acababan de llegar pero no les preste mucha atención y continué inmersa en la lectura.
A los pocos minutos los oí susurrar cerca de la puerta de mi habitación, podía escuchar claramente a Leonardo intentando abrir la puerta y a Laura diciéndole susurrándole repetidas veces que no lo hiciera. Al percatarme de que continuaron discutiendo en voz baja sobre si entrar o no a mi habitación, tomé el libro, lo puse sobre la mesita de noche y me acosté completamente en la cama, tapándome hasta el cuello con las sábanas ya que mi intención era hacerme la dormida, solo como modo de juego.

Lo cierto es que oí cuando abrieron la puerta y con mucho cuidado aunque igual se podía distinguir el ruido que hacia la manilla al ser girada. Había absoluto silencio por lo que se me hizo fácil sentir la presencia de ellos ya dentro de mi habitación. Continuaron los susurros, los oí reírse al verme dizque dormida; no me había dado tiempo de cubrirme la cara cuando ellos entraron lo más sigilosamente que pudieron.
Continuaron susurrando y aunque no se entendía mucho lo que decían yo podía adivinar las intenciones que tenían aunque sabiendo muy bien que tales ocurrencias provenían de Leonardo. Logré oír a Laura decirle «estás loco, no», «vamos a la cocina».
Escuché cuando Leonardo le dijo que se agachara y en pocos segundos logré adivinar lo que estaba sucediendo ya que Leonardo jadeaba y se expresaba en tono sexual.
Laura le estaba chupando el pene a Leo muy cerca de la puerta y también muy cerca de mi cama en la que yo yacía recostada de lado fingiendo que dormía.
Me entró una desesperación, ya que me daba pena abrir los ojos y que ellos notaran que yo realmente no estaba dormida sino bien despierta y al tanto de lo que estaba aconteciendo. Se me aceleró el corazón, sentía como más ganas de tomar aire, de respirar pero no podía moverme o en realidad, sí podía, solo que me daba pena interrumpirlos, no quería que descubrieran que estaba despierta y son precisamente en esos momentos de desespero que sientes que te pica la cara, o la espalda u otra parte del cuerpo y no te puedes rascar, sientes que te observan, la ansiedad se apodera de ti.
Así estuve durante unos minutos, oyendo el ruido de la felación que mi hermana le brindaba a mi cuñado, Leo jadeaba en voz baja, aunque ni tan baja, era como si él deseara que yo notara su presencia. Supuse que ambos me miraban ya que mi cara estaba descubierta y no tan lejos de ellos y eso me hacía desesperarme más y me hacía sentir super incómoda.
Escuché cuando Leo le dijo que se quería correr en su cara y pude sentir cuando Laura se puso de pie dando por acabada la aventura. Ella no quiso vivir ese momento. Mi hermana, con todo y lo enferma sexual que era quizá pensó que con los ruidos del orgasmo de Leo harían que yo me diera cuenta y despertara.
Oí cuando ambos abandonaron la habitación entre risas.

Cuando me supe nuevamente a solas abrí los ojos y me quedé riéndome por el morboso e intenso momento.
Las sensaciones que me dejó esa experiencia inesperada fueron de desesperación total, pues, tuve que fingir que dormía e igual fue un momento de mucha intensidad.
No podía creer que se habían atrevido a entrar a mi habitación a hacer sus cochinadas y sino tuvieron sexo fue porque mi hermana se negó a complacer a Leo, pues, esa era la intención inicial de mi cuñado; coger en mi habitación mientras me observaban dormir y salir huyendo por si de repente me despertaban con sus ruidos.
Me quedé un rato pensativa, envidiándolos, tal vez se habían ido al baño a terminar lo que habían comenzado en mi habitación. No quise asomarme a espiarlos ya que en esos días estaba luchando conmigo misma y evitando involucrarme de nuevo en espiarlos y qué cosas, como si el mismísimo Satanás me estuviera tentando, pasó esto que le estoy contando, que mi hermana y Leo hayan entrado a mi habitación con intenciones de coger aunque solo fue una felación.
Valora esta confesión
Apoyanos con una pequeña donación
Te gusta la Lectura Erotica te recomendamos el ebook; Confesiones de un hombre sin cama
- En mi cama un amigo se cogio a mi esposa
- Conexión Virtual
- Trio Con la mejor amiga de mi esposa
- Nueva casa en el campo
- Puta por vocación y elección
