En la fiesta de graduación

¡Qué barbaridad! ¡La mirada de este hombre! ¡Me fascina!

—Las cosas que voy a hacer a contigo… —gruñe mientras se abalanza sobre mí en esta oscura bodega.

Afuera sigue la música de mi graduación como ingeniera, él fue mi profesor de cálculo integral y sus nalgas alimentaron mis más oscuras fantasías.

Inclina mi cabeza hacia atrás, me besa el cuello, con sus manos explora mi cuerpo, por lo que mis muslos aprietan mi entrepierna, anhelante y caliente. Su suave perfume llena mis sentidos, envolviéndome en una nube de lujuria.

Con suavidad me besa en la mejilla, y todo mi cuerpo se tensa. Me sostiene firmemente mientras nos besamos frenéticamente; su mano se estrecha alrededor de mi cabello, pasando los dedos por mi cabello. Siento que mi vestido de graduación me estorba, entonces lo dejo caer.

Mi mente ha dejado de distraerse y está concentrada en sus deliciosas caricias, mi boca está abierta y babea ligeramente. Mis pezones reaccionan a sus estupendos besos, nuestros cuerpos están pegados que ni una hoja cabría entre ellos. Mis dedos de ingeniera, largos y delgados, acogen su erección, acariciándola.

Se altera de repente, y de un tirón bajó mis bragas hasta mis pies, me golpeo contra la puerta perdiendo mi equilibrio. Me sostiene entre sus brazos y continúa con sus besos y caricias. Mi trémula piel palpita a su paso, mi respiración se acelera haciendo que mis pulmones se expanden con fuerza.

Hace tanto calor, punzadas de placer brotan directamente de mi entrepierna, anhelando más de él. Sus labios besan suavemente mi vientre. Me quejo en voz alta, jadeando.

—¿Cómo puedes hacerme esto a mí?

—Es tu regalo de graduación.

Entonces posa por fin su pulgar sobre mi clítoris, no pudo evitar gritar. Me está matando de placer.

Coloca sus labios ardientes sobre uno de mis pezones y lo muerde. ¡Me mordió! Pero en vez de sentir dolor, un espasmo de placer recorre mi cuerpo, quemándome el útero y convirtiendo mi vagina en gelatina temblorosa.

Y grite como nunca había gritado. Mi cuerpo se agita en espasmos sin control. Mi vagina se contrae con fuerza a la vez que desde los pezones, rayos de éxtasis recorren mis venas hasta quemarme el clítoris.

Mi noche de mi graduación apenas comienza.

Profesor de Historia Parte 1

Mi nombre es Leopoldo, tengo 45 años, vivo en Buenos Aires, y soy profesor de historia en el colegio secundario. Mi relato comienza cuando tenía 17 años y me puse de novio con una hermosa niña que tenìa mi misma edad, no solo eso: cumpliamos el mismo día. Estaba en el último año de la preparatoria antes de entrar en la Universidad, y como buenos novios primero nos acostumbramos a besarnos, a tocarnos y un poco más tarde, exactamente para nuestro cumple de 18 años (el mismo día) nos fuimos a un hotel y nos desvirgamos mutuamente. Para mí era la primera vez que penetraba a una mujer y para ella era el día en que le rompí el himen y manchamos con sangre la sábana.

La disfrutamos durante horas. Nos quedamos un doble turno y luego nos bañamos y mientras le enjabonaba las tetas le metì de vuelta mi verga en su conchita y la llene de leche que mezclada con el agua de la ducha pensamos que no iba a pasar nada. Bueno, ese día no pasó nada. Dejamos pasar dos semanas hasta que le vino la menstruación y seguimos cogiendo muy enamorados, pero cuidandonos. A los 20 años nos casamos y teníamos un pequeño departamento.

En ese departamento nos masturbabamos, cogíamos y hacíamos toda clase de travesuras antes de casarnos.
Yo le chupaba la concha y su clítoris y ella se tragaba mi leche calentita. A los 23 años terminé la Universidad y ella siguió estudiando. Yo me conseguí tres trabajos en tres escuelas: una estatal y dos privadas. Ella quedó en el ínterín embarazada y ya en el sexto mes, cuando estabamos harto contentos ocurrió la mayor desgracia de mi vida.


Ella estaba cruzando una avenida, cuando una motocicleta la atropeyo y murió al rato. Yo no podía ya ni llorar, dado que también había perdido a la bebe que llevaba dentro. Mis lágrimas se agotaron. En ese entonces yo tenía 25 años y por más de una década no me acerqué a una mujer.
Seguía dando clases, cuando una alumna de la escuela estatal me pidió si le podía dar clases extras porque había temas que no entendía. Le dije que venga después de las 18 horas a mi departamento y le iba a dar una hora de clase. Cuando llegó estaba toda vestida como para ir a bailar: pollerita corta, una blusa transparente, se le veía la tanguita y que no usaba corpiño. Y me encaró y me dijo: No tengo para pagarle la clase, así que el pago voy a ser yo. La miré a la mocosa que debía tener 15 años y le pregunté directamente: «¿sos virgen?» y me respondió «Por supuesto».

Entonces le contesté, la clase de hoy es gratuita. No se cobra. Lo único que me faltaba era tener que desvirgar a una pendejita. Se fue un poco triste a la casa después de haber estudiado el papel de la mujer en la Edad Media. Al día siguiente, cuando salí de la escuela, me esperó una señora de más o menos mi edad y me preguntó: «¿usted es Leopoldo?, el profesor de historia». Dije que sí y me dijo: vengo a pagarle la clase de ayer de mi hija. Me negué rotundamente y enfilé hacia mi casa mientras la señora me seguía. Cuando estaba entrando en mi hogar me siguió y no me dejó cerrar la puerta y se metió dentro. Pero por favor me pidió. Nosotros no tenemos dinero, pero le puedo asegurar que mi concha lo vale. Sabemos que Ud. es viudo pero no se va a negar a una mujer que también necesita una buena verga, dado que mi marida me abandonó hace dos meses.


No había pasado una hora en que suena el teléfono y me dice una mujer que la hermana le dijo que yo le podía dar clases. Quedamos para el día sábado (en que ella no trabajaba) por la mañana, porque por la tarde tenía clases. Y llegó el día: Tenía que estudiar sobre filosofía y eran las 8 de la mañana, estaba tomando un café cuando me tocan el timbre. Era la hermana de mi alumna, se llamaba Lucía. Una chica de 21 años. Le pregunté què necesitaba estudiar y me dijo que la anatomía del pensamiento lésbico. Le dije que no sabía de que se trataba y me replicó que ella tampoco porque había inventado el tema en ese momento, pero que le hiciera un favor, si le servía un buen café. No entendí bien la cosa, pero le hice un café muy caliente, estaba tan caliente que se le quemó la lengua y me dijo: «Me das un besito para aliviarme». Cuando me acerqué a ella la abracé, le dí un besito y de repente ella me bajó el cierre del pantalón y me empezó a restregar mi pene. Yo metí mi mano en su espalda, le solté el corpiño, le subí la remera y le empecé a lamer los pezones. Mientras le lamía los dos pezones, puse mi dedo índice en su culo (bastante abierto) y después le masajeé la vagina. Ella me bajó los pantalones, se bajó los suyos y se quedó totalmente desnuda, lista para coger. Abrió las piernas y me pidió que la penetrase. Era muy fácil, me parece que la tenía más usada que María, la madre de mi alumna; mi pene bailaba dentro de esa rajita y antes de descargar mi semen, la di vuelta y se la metí en el culo. Allí paseé como si estuviese adentro de un vagón de subte por la amplitud que tenía. Le llené el culo de semen y volví a la conchita para besarla y coger un rato más.

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Mi maestro de matemáticas

Nunca pensé que mi sueño se aria realidad….

Me llamo Estrella, he estado viviendo en México por una larga temporada, al entrar a 3 de preparatoria no iba tan bien en matemáticas, mi madre insistía en mandarme a cursos y accedí.

Descubrimos que el profesor de mi escuela daba clases… Desde hace tiempo yo sentía cierta atracción por ese profesor alto, joven, guapo y lindo que sin pensar dos veces me inscribí a sus clases. El primer día que llegue a su casa me recibió su esposa (si estaba casado) muy amable en llevo al cuarto donde el enseñaba cuando entre vi a varios eramos como 10 pero solo habiamos dos mujeres Alicia  (su hermana) y yo.

Las clases empezaron yo ni siquiera le ponía atención a el solo miraba sus dotes de hombre lo redondas que tenia las nalgas y lo dotado de su paquete por esa razón siempre me sentaba hasta enfrente pasaron dos semanas haciendo lo mismo hasta que se dio cuenta, el me pidió que me esperaba al finalizar la clase yo pensé que me iba a dar un buen regaño.

Al finalizar todos se marcharon menos yo me acerque a su escritorio me arrimo una silla para que me sentara y me dijo: Pequeña he estado observado estas dos semanas tu mirada lujuriosa me atrae mucho que me mires así pero que ves?… Yo me quede callada no sabia que decir me puse roja y solo le dije lo siento no volverá a ocurrir. El se levantó y cerro la puerta con seguro y me dijo no entiendes? Y yo sujetando mis cuadernos sobre mi pecho le dije No no entiendo … Y el me respondió me exita que me mires asi .

Eso me dio aun mas pena y le dije Maestro pero su esposa. El me contesto no esta en casa y no importa ella en este momento. Tomo su silla se sentó a un lado de mi yo llevaba una falda y como había salido de prisa se me olvido ponerme shorth el me toco la pierna era la sensación mas placentera que hanía sentido, me dijo pon tus cuadernos en el escritorio yo obediente los puse y llevaba un sostén y una camiseta tan ligera que se observaron con facilidad mis pezones el se dio cuenta y me dijo dejate llevar se acercó y me beso luego bajo lentamente a mi cuello y comenzó a besarlo y a lamerlo lentamente .

Y comenze a mojar mis bragas … Me bajo la camiseta y el sostén dejando afuera mis grandes pechos con un pezones Cafeses Oscuros Y bien paraditos sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre ellas y me las comenzó a lamer y a chupar mis pezones, era tan grande el placer que comencé a soltar suaves gemidos, el sin esperar mas metió la mano por debajo de mi braga y me dijo que rico estas bien mojadita como me gusta.

Me acaricio el clitoris y mis gemidos fueron mas y mas fuertes me bajo la braga me separo las piernas se inco y se comió mi coñito. El sin pensarlo dos veces se quito la camisa se quito el cinturon se bajo el pantalon y su bóxer y dejo a la vista su gran pene afeitado, me dijo te gusta y yo lo vi a los ojos y le dije me encanta me tomo y me subió al escritorio y le dije espera soy virgen me va a doler y el me dijo pero te va a gustar princesa y me lo metió primero despacio y luego mas y mas rápido lo sabia mover tan bien que me vine y el enseguida se corrió en mis grandes pechos y termino por lamerme mi coñito de nuevo escuchamos ruidos de coche su mujer había llegado quien sabe como le hicimos pero cuando ella llego a verlo ya había escrito una ecuación en la pizarra y ella le preguntó q porqué me había quedado y el le dijo q no había entendido lo el trabajo… Pero ella no supo lo que había pasado en ese famoso cuartito donde enseñaba sus clases…

De su alumna Me convertí en su amante.

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