MI HERMANO TIENE EYACULACION PRECOZ!

El tremendo esfuerzo de una abnegada hermana por ayudar a su hermanito a superar un problema que lo tiene muy preocupado.

Mamá había salido a trabajar, y yo estaba de vacaciones en la Universidad. Mi nombre es Erika, tengo 21 años, estudio cuarto año de medicina en una universidad en Quito, y para serles franca, mis amigos dicen que estoy buenísima. Me encanta mi cuerpo y estoy orgullosa de mis caderas, de mi trasero, pero sobretodo de mis pechos. Mis tetas son de infarto, no se cómo llegaron, pero cada día agradezco a Dios por habérmelas dado. Soy estudiosa y amiguera, y por ahora no tengo ningún enamorado, quiero primero terminar mis estudios.

El asunto es que me había puesto a limpiar la casa, en donde vivía junto a mi mamá, que trabaja todo el día, y mi hermano, Sebastián de 18 años, quien el día de hoy era un muchacho lindo, alto, fuerte, atlético, siempre alegre y optimista. Hacía un año había ingresado a la universidad para estudiar sicología. Sin embargo, últimamente lo veía triste y preocupado.

Regresando a la historia, estaba en mis labores de limpieza de la casa, y cuando ingresé a limpiar la habitación de Sebas, vi que no había apagado su computadora, estaba prendida, y el tema que tenía en la pantalla era algo que me dejó perpleja: cómo combatir la eyaculación precoz? Por un momento pensé que era un tema de la Universidad, pero después de un momento me pregunté si no sería un problema que tenía Sebas. Ingresé a su Messenger y vi entre sus conversaciones, que le pedía disculpas a su enamorada, de nombre Mía, por no poderse controlar y venirse tán rápido. Le pedía perdón y le pedía otra oportunidad. Parecía que las cosas no iban muy bien. Primero me sorprendió que mi hermanito ya estuviera en estos asuntos de sexo, pero más me preocupó que no fuera feliz, siendo el sexo una de las satisfacciones más grandes que puede tener una persona.

Salí de su habitación y cuando terminé de limpiar, fui a mi habitación prendí mi computadora e ingresé a Internet, y me dediqué a buscar artículos referentes a la eyaculación precoz, y encontré varios estudios que hablaban de la técnica de Kegel, y que consistía en la contracción de los músculos pélvicos para controlar la eyaculación precoz.

Encontré que los músculos pélvicos son aquellos que se encuentran entre los testículos y el ano, y había que contraerlos lo más que se pueda para poder controlar la eyaculación. Recomendaban hacer ejercicios contrayendo y relajando estos músculos por 5 segundos, unas 30 veces por día.

También recomendaban hacer un masaje dentro del ano, sin llegar a tocar la próstata.

Igualmente señalaban que era importante mantener una cierta frecuencia en las relaciones sexuales. La falta de sexo puede derivar en una pérdida temporal del control de la eyaculación; pudiéndose agravar con el tiempo y la falta de dedicación.

Recomendaban tener al menos 3 relaciones sexuales por semana, no masturbaciones, porque correrse la paja no incrementaba el uso del músculo pélvico que era el que controla la eyaculación.

Me propuse ayudar a mi hermano, y que pudiera superar este problema sea como sea, aunque me tuviera que sacrificar por el. La verdad, era que el tema me estaba poniendo calientona, y el sólo hecho de pensar en ayudarlo a tener la verga parada más y más tiempo, me ponía a mil por hora.

Como sabía que mi mamá no llegaría hasta la noche, y Sebas llegaría a almorzar y después a jugar con el Play, decidí bañarme y ponerme lo más linda y seductora posible, para hablar sobre el tema, darle confianza y también para provocarlo y hacerle ver que su hermanita lo podía ayudar en toooodo.

Mirándome al espejo, me puse linda, con una tanguita tipo hilo dental que separaba mis pompis, una minifalda que se levantaba a la primera brisa y un polito que dejaba ver mi ombligo. No me puse brassiere, para que pudiera ver mis pechos.

Cuando Sebas llegó me dijo. «hermanita, qué linda estás» y noté que no dejaba de ver mis pezones duros y mis piernas también duras y redonditas. Le dije siéntate hermanito, hoy quiero celebrar, y sin decirle el motivo, le ofrecí un Cuba Libre que había preparado, y que él se lo tomó de inmediato. Esto lo relajó, preparé un segundo Cuba Libre, y después de conversar un momento cosas sin importancia, le pregunté cómo iban las cosas con Mía. Se puso un poco triste, me dijo que las cosas no iban muy bien, pero no me quiso contar la razón. Después de mucho preguntarle yo, por fin me dijo que se estaba sintiendo mal, porque no podía hacer gozar a Mía como él quería, que apenas tenía su pene dentro de ella, se venía, que no podía aguantar y que por más que trataba, eyaculaba de inmediato. Mía al principio le decía que no se preocupara, que eso estaba bien, pero él se daba cuenta que ella se empezaba a aburrir, y en una oportunidad Mía le dijo que era un desconsiderado, un egoísta, y que no podía creer que no pudiera esperarla.

Sebastián estaba desconsolado porque realmente quería a Mía, y porque quería que ella se sintiera feliz y plena sexualmente.

Yo le dije: hermanito, entonces yo tengo la solución, estudio medicina y quiero ayudarte, pero tienes que confiar en mi.

Me miró de pies a cabeza, y con una sonrisa me dijo, hermanita, me pongo en tus manos.

Aunque no teníamos tanta confianza y no nos veíamos desnudos, salvo por casualidad, lo llevé al baño de mi madre que tiene un jacuzzi, puse agua tibia, le quité toda la ropa, lo sumergí en el agua y le dije que descanse y se relaje. Aproveché para poner música muy suave, incienso con olor a sándalo para llenar de olor sensual el ambiente, y después me acerqué a el.

Con una esponja y jabón empecé a frotar sus hombros suavemente, al ritmo de la música, haciendo círculos suaves sobre sus anchas espaldas. Esto le fue gustando y por sus ojos noté que se iba relajando y soltando. Aproveché para quitarme lentamente la faldita y el polo y quedarme sólo con la tanguita que como dije separaba armoniosamente mis nalgas. Seguí frotando su espalda, pero poco a poco fui bajando hasta tocar sus nalguitas duras y redondas, y de allí seguí y seguí hasta llegar a su ano, a su huequito trasero. Primero le sorprendió, y antes que dijera algo le dije, hermanito, confía en mi, déjate llevar. Accedió. Yo seguí frotándole el ano, y poco a poco metiendo uno de mis dedos. Sebas cerró los ojos y vi que le pene se le puso duro como una roca. Tremenda pieza que se manejaba mi hermanito!, grande, dura, gorda, provocaba agarrarla allí mismo. Sin embargo seguí y seguí haciéndole este masaje anal, y él seguía y seguía gozando. Quiso llevarse la mano al pene para masturbarse y le dije: no hermanito, no hagas nada, déjate llevar. (esto no convenía porque lo que buscaba era mantener la erección el mayor tiempo posible, y ejercitar sus músculos pélvicos).

Después de más de 20 minutos de ver parada la verga de mi hermano, lo saqué del jacuzzi y lo sequé (seguía con el miembro parado). Lo llevé a mi dormitorio allí lo eché a mi cama y por primera vez empecé a besarlo suavemente en la boca. El se dejó hacer. Correspondió a mis besos mientras acariciaba mis tetas y mis nalgas, yo miraba que seguía erecto y poco a poco fui bajando para introducir su miembro caliente en mi boca. Empecé a lamerlo y lamerlo cual bola de helado hasta que sentí que estaba por venirse, en ese momento le toque los músculos pélvicos que como dije se encuentran entre los huevos y el ano, y le dije, hermanito contrae esta parte, fuerte fuerte, aguanta. Lo hizo, y efectivamente no se vino, no salió el chorro de esperma que el ya tenía listo para disparar. Le dije: viste?, el tema está acá, entre tus huevitos y tu culito, cada vez que sientas que te vas a venir, presiona este músculo, contráelo y se va a detener la eyaculación, no el deseo, porque vas a seguir con tu miembro bien paradito haciendo gozar a tu pareja.

El me miró y sólo me dijo: sube hermanita y practiquemos. Yo ni corta ni perezosa, me quité la tanguita que a duras penas podía contener toda la humedad que tenía en mi cuquita, y me subí sobre el pedazo de carne de mi hermano y prácticamente me entornillé en el. Estaba caliente y muriendo de deseos de sentirme atravesada por el. Empecé un movimiento cadencioso de abajo hacia arriba, mientras él tomaba mis tetas y las estrujaba como buscando exprimirlas, y cuando sentía que estaba por venirse le susurraba al oído: hermanito contrae tu culito. El sonreía y yo sentía como contraía el músculo con el pene erecto como una torre y no se venía. Repetimos varias veces esta operación y el aguantaba la eyaculación. La que se vino varias veces fui yó, que sentía no poder aguantar más el placer que me producía esta situación. Cambiamos de posición a perrito, donde el veía mi culo grande y redondo y allí sí sentí que Sebas no iba a aguantar, le dije en tono serio, concéntrate y sigue tirándome carajo!!. El entendió, contrajo su culito otra vez y siguió adelante. Fue increíble, estuvimos más de 10 minutos en esa posición, y yo tuve mi tercer orgasmo!!

Finalmente cambiamos de posición otra vez, esta vez frente a frente, con mis piernas sobre su hombro, y mientras me besaba apasionadamente sentía cómo me atravesaba con su tremendo pene, y cada vez que estaba por eyacular, contraía el músculo y continuaba, siguió así, incansable, hasta que me vine por cuarta vez. Eso era mi record mundial para una sesión, y seguramente era largamente el record de Sebas en cuanto a tiempo tirando. Al final le supliqué que se venga conmigo, a lo que él, siempre obediente empezó a empujarme con más fuerza, salvajemente, hasta que esta vez no contrajo su culito y se vino en una sola explosión, que me hizo sentir cómo todo su semen caliente, quemante entraba a mis entrañas. Que rico papi!!! Fue lo único que le pude decir. Yo estaba exhausta pero feliz, era la primera vez que lo hacía con mi hermanito, y me sentía plena, pero sobretodo, sentía que lo había ayudado a superar un problema.

Le dije que había estado delicioso, que era el mejor sexo que había tenido en mi vida, y que esperaba que esto le sirviera para su relación con Mía.

El también estaba feliz, me besaba, me acariciaba, me agradecía, me dijo que nunca había durado tanto tiempo, que vá! ni un minuto! Ahora había estado más de una hora tirando y tirando sin venirse.

Nos bañamos, no teníamos hambre, así es que nos recostamos otra vez, y mi hermanito ya estaba otra vez con el pene parado, era él quien ahora tomaba la iniciativa, y me dijo, hermanita, tenemos que seguir practicando, pero esta vez fue él quien empezó a acariciar mi culito y a dar vueltas con un dedo dentro de mi ano, luego dos dedos, luego tres, y finalmente, con bastante saliva, metió su verga dentro de mi culito. Francamente no me dolió nada, estaba todavía bastante relajada del polvazo anterior, así es que sentí mucho placer cuando empezó a moverse dentro de mí. Ya controlaba mejor sus músculos pélvicos y a mí me daba mucho placer. Mientras me enculaba, le enseñé a mi hermanito dónde quedaba mi clítoris y cuáles eran los puntos de mi cuerpo donde el al tocarme me hacían sentir electricidad y deseo de ser atravesada. El era un alumno aplicado y pude tener un quinto orgasmo en ese día, algo que no me había propuesto, al venirme junto con el después de más de 20 minutos de mete y saca de su pieza en mi culo.

Le dije mientras nos bañábamos juntos nuevamente: Sebas, por favor este es nuestro secreto, yo he gozado mucho enseñándote estas cosas para que las pongas en práctica con Mía, y no tengas este problema de eyaculación. Pero por favor no se lo comentes a nadie, y gózame cada vez que quieras.

Así sucedió, Sebas le dio a Mía una tremenda lección de sexo, hasta ahora la tiene loca, lo han hecho en todas las posiciones y formas y en todos los lugares. Inclusive lo ha hecho en su habitación con Mía, y como premio por mis esfuerzos, me ha dejado que los vea tirar juntos sin que ella sepa, lo cual a mí me calentaba mucho y hacía que me masturbe como una loca desenfrenada.

Seguimos tirando como adictos al sexo cada vez que podemos, Sebastián se ha convertido en mi amante, y practicamos posiciones nuevas y cuando tenemos alguna duda respecto al sexo, buscamos la solución juntos. Esto me ha dado tranquilidad y relajo. Tengo actualmente un enamorado, con quien ya tiro, y me gusta, pero no se compara en nada con mi amante y hermano, Sebastián!

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El buso de la hermana de mi amigo

Esta historia se desarrolló hace poco tiempo, y cada vez que la recuerdo me excito.

Yo tenía un grupo de amigos, seis en total que para todo andábamos juntos, desde la escuela hasta las parrandas, éramos inseparables; un de mis amigos llamado Abraham tenía una hermana llamada Claudia; ella era una inocente chica bajita, gíŒerita y de bonitas facciones; de unos 19 años más o menos; nosotros ya teníamos 25 o 26.
En una ocasión en que sus Papás salieron de viaje, Abraham nos invitó a su casa a una fiesta y como era de esperarse, sus amigos inseparables no podíamos faltar.

Yo fui con mi novia y otros tres amigos también; la fiesta estuvo muy bien, pero lo que más llamó mi atención era la microfalda que la hermana de mi amigo se había puesto; con una blusa ceñida y unas botitas muy simpáticas y aunque mi novia también era muy atractiva, Claudia llamó la atención de todos nosotros; intenté disimular, pero como también bebí mucho, mi novia se dio cuenta de que no podía dejar de mirar a Claudia. Lo malo fue que ella se estaba dando unos tremendos fajes con un muchacho moreno que parecía ser su novio.

Se hizo tarde y mi novia quería irse a su casa; yo la iba a llevar pero ella no quiso porque me vio muy tomado; la verdad es que yo no estaba tan tomado, estaba fingiendo para quedarme donde estaba Claudia y el truco me salió a la perfección; así que uno de mis amigos se llevó a mi novia y a las otras chicas; pero le dijimos que regresara porque se iba a poner bueno.

Mis amigos y yo estuvimos haciéndonos los borrachos, esperando que el novio de Claudia se fuera, pero el tipo no se largaba, nos dimos cuenta que le daba miedo dejar a la niña sola con nosotros, así que hicimos como si nos fuéramos a dormir y nos encerramos en una habitación que nos prestó Abraham; apagamos las luces y nos hicimos los dormidos para que nadie sospechara nada y esperamos un rato; luego Javier, uno de mis amigos se asomó a ver que sucedía y vio que ya todo estaba en calma y las luces apagadas; supusimos que el novio de Claudia ya se había ido y que tanto ella como Abraham se habían ido a acostar; nos desnudamos y salimos en silencio; previamente ya habíamos localizado la recámara de Claudia para no tener que andarla buscando; hacia allá nos dirigimos y con mucho cuidado abrimos con un pasador pues estaba cerrada con seguro.

Al entrar nos llevamos una gran sorpresa, pues la “inocente” Claudia estaba sobre la cama en tremendo faje con su novio; ambos estaban vestidos, pero las caricias que se daban hacían pensar que no tardarían en pasar a algo más; el novio le metía mano por todos lados mientras ella le acariciaba el bulto en sus pantalones. Como la luz estaba muy tenue, casi apagada, ellos tardaron un poco en darse cuenta de nuestra presencia, no fue sino hasta que los iluminamos con una lámpara que se separaron espantados; preguntándonos que hacíamos allí; ya habíamos cerrado la puerta de nuevo con seguro y encendimos la luz; Claudia y su novio se sorprendieron de vernos desnudos; nosotros no perdimos tiempo y aprovechando el factor sorpresa nos fuimos sobre ellos; tres de nosotros sujetamos al novio; rápidamente lo atamos a una silla y lo golpeamos mientras le preguntábamos donde estaba Abraham; el nos confesó que le había puesto una pastilla para dormir en su bebida para poder seducir a Claudia; ya que nos confesó esto, lo amordazamos para que no hiciera ruido.

Mientras tanto, los otros dos habían sujetado a Claudia y uno le tapaba la boca mientras el otro la desnudaba; ella se retorcía tratando de que la soltaran, pero mis amigos no la dejaron; en ese momento alguien tocó en la puerta de la recámara; todos nos detuvimos pensando que sería Abraham, Mario, otro amigo, se acercó a la puerta mientras José y yo nos preparábamos para atar a Abraham también; pero al abrir vimos que era Iván, el amigo que había llevado a las chicas a sus casas; él traía una cámara de video para grabar todo.

Tranquilos, seguimos con nuestro plan; rápidamente le rompimos la blusa y le bajamos la falda a Claudia, le arrancamos el sostén y Mario se pegó a una de sus tetas y Félix a la otra, succionándolas como enajenados y yo me hinqué y me dediqué a bajarle su tanga blanca; vi su rubio vello púbico mientras Adrián la sostenía fuertemente y le tapaba la boca para evitar cualquier contingencia. Le dejamos puestas las botas y las medias porque así nos excitaba más.

Claudia lloraba, gemía y pataleaba pero no nos conmovió; acaricié sus nalgas perfectas; la hice abrir las piernas y comencé a lengíŒetearle el clítoris, haciendo que mi verga se levantara en toda su extensión.

Con un dedo estuve jugando en la entrada de la panocha de Claudia y con otro en su ano; después de lamerla y juguetear un rato, les dije a mis amigos que ya era hora; al decir esto, ellos se movieron rápido; en un santiamén le ataron a Claudia los brazos atrás; Félix se sentó en la cama, recargando su espalda en la cabecera, acercamos a Claudia y la hicimos subirse a la cama también; le ordenamos que mamara la verga de Félix; ella quiso resistirse, pero le dijimos que si no hacía lo que le decíamos sería peor para ella y su novio, así que tuvo que obedecer. Claudia abrió la boca y empezó a mamar la verga de Félix; pudimos apreciar su magnífico cuerpo. Yo me subí a la cama y me coloqué detrás de Claudia que estaba en posición “de perrito” y mientras que Iván encendió la cámara, yo me coloqué en medio de las piernas de ella; sin ninguna contemplación puse mi verga en la entrada de su panocha, ella movió la cabeza diciéndome que no; yo solo sonreí y empujé lo más fuerte que pude; la penetré salvajemente, gozando con su dolor y desesperación.

Metí y saqué mi verga de la panocha de Claudia mientras ella llorando se la chupaba a Félix e Iván filmaba; mis demás amigos nos alentaban a continuar y el novio de ella desesperado pataleaba y gritaba algo por debajo de la mordaza. Uno de mis amigos le soltó un puntapié y le ordenó que se estuviera quieto.

Me incliné sobre Claudia y le besé el cuello mientras mis manos acariciaban sus tetas; seguí gozándola durante unos veinte minutos hasta que tuve un tremendo orgasmo y descargué todo mi semen dentro de ella; noté que lloraba queriendo evitar mi descarga, pero ya estaba hecho. Un poco después Félix soltó su descarga obligándola a tragarse su semen

En cuanto terminamos y sin darle tiempo de gritar, Adrián se sentó para que Claudia se la mamara y Mario se colocó en medio de las piernas de ella y de igual manera la penetraron ambos sin ninguna compasión, solo se escuchaban los quejidos de ella ahogados por la verga que chupaba y los gemidos de placer de mis amigos; Iván no perdía detalle con la cámara y el novio se agitaba y noté que trataba de decirnos algo. Me acerqué a él y le quité la mordaza, no sin antes advertirle que si gritaba le pondríamos una madriza como nunca; él me pidió que me acercara y al agacharme me dijo al oído que lo único que quería era que lo dejáramos cogerse a Claudia amarrada como la teníamos, pues era una fantasía que ella nunca le había querido cumplir. Yo me asombré, pues creí que el chico era más tranquilo, pero vi que era un gañán como todos nosotros; lo miré sonriente y le di dos palmaditas en la espalda diciéndole que solo esperara su turno.

Adrián tenía a Claudia tomada del cabello y la forzaba a subir y bajar la cabeza para que él sintiera más placer; un rato después tuvo un gran orgasmo y sostuvo la cabeza de ella para que no se derramara el semen; él se quitó y tomó su lugar Javier, poco después Mario se vino, sacó su verga y llenó las nalgas de Claudia de semen que le escurrió por las piernas; en cuanto Mario se quitó fue Iván el que la penetró, entregándome previamente la cámara para que yo siguiera filmando la orgía.

Con la cámara hice acercamientos a las caras de placer de mis amigos y a la cara de Claudia mamando la verga de Javier, esto me excitó de nuevo, pues ella chupaba con maestría, no parecía que la estuvieran obligando a ello.

Luego hice una toma recorriendo el hermoso cuerpo de Claudia; realmente era una hembra en toda la extensión de la palabra.

Javier se vino primero y le ordenó a Claudia que le limpiara muy bien la verga; ella se tragó el semen con asco, luego, Iván terminó dentro de Claudia que no paraba de llorar y gemir.

Iván se salió e hicimos que Claudia se levantara; la llevamos hasta donde estaba el novio, la desatamos y le ordenamos que le bajara el pantalón y le mamara la verga; ella se hincó y se la mamó; el chico cerró los ojos gozando la chupada que Claudia le daba; los dejamos un rato así y luego le ordenamos a Claudia que se detuviera, la hicimos levantarse y la llevamos de nuevo a la cama; le atamos de nuevo los brazos a la espalda y la hicimos hincarse en la orilla de la cama de tal manera que su cuerpo quedaba sobre el colchón y sus piernas quedaban abajo; desatamos al novio y le dijimos que ahora era su oportunidad; Claudia empezó a lloriquear y a pedirle al novio que no lo hiciera, pero él le dijo que lo estábamos obligando, aunque se notaba que estaba ansioso por violarla.

El novio se colocó detrás de Claudia mientras Iván la amordazaba para evitar que gritara; el muchacho se hincó y empujó su verga dentro de la panocha de Claudia, penetrándola por completo de un golpe; ella gimió de dolor y cerró con fuerza los ojos de los cuales ya escurrían lágrimas por el dolor. El novio estuvo bombeando a Claudia durante un buen rato, al tiempo que le daba tremendas nalgadas, haciéndola sufrir más.

El novio estuvo gozando de la violación a Claudia mientras yo seguía filmando todo lo ocurrido; sin poder aguantar más, le di la cámara a Iván y me acosté sobre la cama de lado, poniendo mi verga frente a la cara de Claudia; le quité la mordaza y tomándola del cabello, la obligué a mamármela; ella ya resignada obedecía sin chistar y me chupó la verga en silencio; de sus bellos ojos cerrados seguían escurriendo lágrimas pero siguió mamándomela; yo cerré los ojos y la tomé del cabello, gozando la chupada hasta que terminé sin soltarla para que se tragara mi semen.

Abrí los ojos y vi que ya no era el novio el que la cogía sino Adrián, mientras mis demás amigos y su novio ya confiado veían la escena

Mario, al ver que yo me levantaba, ocupó mi lugar, haciendo que Claudia le mamara la verga un buen rato; no la dejamos descansar, pues en cuanto Adrián terminó, Félix tomó su lugar y cuando terminó Mario, fue Javier el que la penetró y al venirse Félix en la cara de Claudia, Iván tomó su puesto.

Javier e Iván terminaron, llenando el cuerpo, la cara y el pelo de Claudia de semen; ella ya no decía nada ni se movía, solo lloraba en silencio.

Desatamos a Claudia y le dijimos que nadie debería de enterarse de lo ocurrido o mostraríamos a todo mundo el video, debidamente editado. Ella asintió y se acostó; el novio hizo por acercarse, pero Claudia lo rechazó y le dijo que no quería volver a verlo jamás. Nos salimos todos en silencio, nos vestimos y nos fuimos.

Me parece que la familia de Claudia nunca supo del incidente; nosotros en ocasiones lo comentamos y Adrián ya está planeando hacerle una visita sorpresa a Claudia, dice que el puede ir solo o acompañado, a ver que pasa, luego les cuento.

He visto a mi hermana masturbarse

En un día normal, ella se mantenía en su cuarto y yo en el mío. Siempre que nuestros padres trabajaban, cada uno intentaba mantenerse lo más alejado del otro —dentro de las restricciones que da el vivir en el mismo hogar–. Mi hermana y yo nos llevamos solo dos años de diferencia: ella es la mayor y parecía que me odiaba. Al menos hasta ese día.

Yo llegue del colegio y no pasé por la cocina buscando comida, fui directo a mi cuarto. Ella ya había llegado antes, lo supe porque escuche la música en volumen alto que tenía en su alcoba. Subí a la mía y me acosté en mi cama, apenas me quite los zapatos antes de ponerme a jugar con mi móvil. Creo que pasaron unos minutos cuando siento unos ruidos raros, como de dolor.

Aunque tenía el volumen de mi móvil muy alto y el sonido del videojuego no me dejaba escuchar más nada, de cuando en cuando, se podía oír el mismo sonido de gemido. Era una chica, sin duda, pero podría ser una película u otra cosa. Lo cierto fue que no merecía mi atención hasta que pasados unos minutos, pude oír uno que —por lo intenso y claro— me hizo dar cuenta que era mi hermana.

Mi primera sensación fue miedo –nunca nos llevamos bien y no hacíamos más que pelear constantemente–, sin embargo eso no quería decir que no pudiese sentir amor por ella: siendo mi hermana y mi familia, tenía que sentirlo, por eso me preocupó que estuviera lastimada o que le hubiese pasado algo malo. Sin apagar el videojuego, solté mi móvil y me levanté de la cama.

Camine por el pasillo un poco asustado y con nervios, me acerque a su puerta y lentamente me quedé parado de un lado. No quería que me gritara nuevamente por meterme en su alcoba, solo quería saber que no le pasaba nada malo y por eso evite llamarla o algo para hacerme notar. La música no me dejaba escuchar mucho, pero sí podía sentir que se estaba moviendo en su cama.

Lo que hizo que mi miedo se fuera rápidamente y la calma ya empezaba a recorrer mi cuerpo, solo que ahora la curiosidad se apoderaba de mí. Quería asomarme y ver que hacía –no quería que notara mi presencia–, entonces con un poco sigilo y aguantando la respiración, me muevo hacia la rendija de la puerta que estaba entreabierta y me pongo a mirar.

Al principio me costó entender: es mi hermana, es lo menos que esperar ver. Ya luego me di cuenta que la única razón de estar con las piernas abiertas y moviendo su mano mientras gemía, era que se estuviese masturbando. Y ahí estaba, apretando una de sus tetas con una mano, y la otra la usaba para frotar su coño. Yo estaba a sus espaldas mirando como la molestosa de mi hermana, se convertía en una gatita cachonda suspirando de placer. Parecía otra persona completamente diferente.

Más por curiosidad que por morbo me quedé mirando un buen rato, no quería que notara mi presencia, habría sido muy incómodo para los dos. Incluso, jamás antes había contado esto a nadie más, se puede decir que es la primera vez que logro sacarlo, pensaba llevármelo a la tumba.

Luego de unos minutos de mirar cómo se masturbaba, decidí que era momento de salir de la alcoba de la misma forma que entre. Suavemente y en cuclillas me fui a mi alcoba y al entrar, cerré la puerta. Esa misma noche estuve pensando mucho en eso. Su rostro estaba muy sonrojado, sus mejillas se veían muy bonitas y jamás la había visto de eso forma.

Es como enterarte que la chica que ha crecido contigo, puede ser atractiva para ti, aunque ella toda su vida haya intentado ser lo contrario. Sin embargo, ver a una mujer sintiendo placer, cambia todas las cosas que habías podido saber sobre ella. Al menos eso me pasó a mí. Admito que me excite; pensando en ella me masturbe y me dormí. Hoy, luego de cuatro años, aun pienso en eso y todavía, una que otra vez, me puedo tocar pensando en eso.

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